De vuelta

Hola, disculpad el largo tiempo sin aparecer por aquí, no ha sido por falta de interés, he estado estudiando y poniendo al día mis conocimientos para así poder contribuir con un granito de arena al cambio de actitud que quiero promover en mi sociedad.

Dando vueltas en mi cabeza al tema que quería desarrollar, me topé con un artículo en el blog de Lo que dice la ciencia para adelgazar (Luis Jiménez), parecido al que tenía en mente, cuando lo leí tuve claro que debía redirigirles a él, por lo bien planteado y soportado que está.

Os dejo el post, tal cual:

http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com.es/2017/10/saltarse-el-desayuno-es-malo-para-el.html

¿Saltarse el desayuno es malo para el corazón o las arterias? Lo que dice el último estudio

Lo confieso: pensaba que últimamente los medios de comunicación estaban moderando sus titulares exagerados y alarmistas sobre alimentación y salud y que la divulgación sobre el tema estaba sirviendo de algo. Pero hoy nos hemos despertado con un supuesto notición que desmonta todas mis esperanzas.

Aquí tiene algunos enlaces con los titulares con los que me he topado:

También he escuchado a varios locutores hablar del tema por la radio, así que la repercusión ha sido importante.

Que conste que personalmente no me he preocupado demasiado, ya que desde hace años disfruto de desayunos sabrosos y abundantes a diario, pero supongo que habrá quien se haya podido sentir intranquilo tras enterarse de la noticia. Así que vamos a intentar echar un vistazo a lo que dice realmente la investigación a la que todos hacen referencia:

El origen de este revuelo es la publicación del estudio “The Importance of Breakfast in Atherosclerosis Disease” (2017), un trabajo realizado por investigadores españoles sobre empleados de las oficinas centrales del Banco de Santander. Se trata de un estudio observacional transversal con una muestra de unas 4000 personas. Es decir, se han analizado datos epidemiológicos en un momento puntual, sin considerar los cambios a lo largo del tiempo. Por lo tanto hay que ser muy prudente deduciendo causalidad de los resultados obtenidos, porque como hemos repetido en numerosas ocasiones, correlación no implica necesariamente causalidad.

El estudio se ha desarrollado analizando tres grupos de personas, en función de sus hábitos de desayuno: quienes no desayunan (SBF – Skipping Breakfast), los que desayunan pocas calorías (LEB – Low Energy Breakfast) y los que desayunan abundantemente (HEB – High Energy Breakfast). Y, en efecto, los investigadores han encontrado un mayor riesgo de aterosclerosis en el primer grupo, seguido del segundo y del tercero.

atherosclerosis_prevalence

En el análisis se utilizan varios modelos estadísticos para intentar minimizar el efecto de las posibles variables de confusión, que son aquellas diferentes al desayuno y que podrían estar influyendo en el resultado (se sabe que quienes no desayunan suelen tener peores hábitos de vida en general). Al aplicar dichos modelos el riesgo sigue siendo mayor entre los que no desayunan o desayunan poco, aunque las diferencias se reducen… Además, se aprecia que, en general, el riesgo tiene tendencia a disminuir en la medida en la que el modelo de ajuste es más completo y tiene en cuenta más variables, como pueden observar en las siguientes tablas:

table4

table5

De cualquier forma, la posibilidad de no haber podido aislar totalmente la influencia de las variables de confusión está presente durante todo el estudio y es reconocida por los autores. Estos son algunos extractos del documento original que tratan el problema:

“En términos de calidad dietética, los participantes SBF eran más propensos a consumir más energía, particularmente de fuentes animales y colesterol dietético; tienen la menor ingesta de fibra y carbohidratos; y tienden a consumir más bebidas alcohólicas y azucaradas, así como más carne roja. En comparación con HBF, los participantes en el grupo LBF presentaban mayor ingesta diaria de energía animal de proteínas, y colesterol de la dieta, y menor ingesta de azúcar y polisacáridos. Este grupo también tuvo una menor ingesta de frutas y verduras, cereales integrales y aceite de oliva, y un mayor consumo de cereales refinados, carnes rojas, comida rápida y platos precocinados, así como carne magra y mariscos. Los participantes en el grupo HBF presentaron significativamente mayor ingesta de hidratos de carbono y fibra dietética, y tendían a mayor cantidad consumida de frutas y verduras, cereales integrales, productos lácteos con alto contenido graso y dulces. (…)

Quienes se saltaron el desayuno también se caracterizaron por seguir un estilo de vida global menos saludable, incluyendo la mala dieta general, consumo de alcohol frecuente y tabaquismo. Estos hallazgos están de acuerdo con los informes anteriores en los que el saltarse el desayuno estaba asociado con el tabaquismo, el aumento de la ingesta energética y el incumplimiento de las recomendaciones de alimentación saludable. Los resultados de nuestros modelos más ajustados sugieren una posible asociación al menos parcial entre saltarse el desayuno y la prevalencia de la aterosclerosis subclínica independiente del estilo de vida insalubre en general de estos participantes. Además, los participantes en el grupo LBF, que en su mayoría consumían tostadas o pasteles y café por la mañana, tenían un mayor riesgo de tener placas ateroscleróticas carioideas y iliofemorales en comparación con los participantes en el grupo HBF.

El patrón dietético general seguido por los participantes SBF recae predominantemente en nuestro “patrón alimentario de negocios” previamente definido, con el 45% de los participantes siguiendo este comportamiento específico. Se caracteriza por opciones de alimentos poco saludables en general, comidas frecuentes fuera y horarios ocupados, lo que podría arrojar luz no sólo sobre los factores que afectan a la asociación entre saltarse el desayuno y los resultados de la enfermedad, sino también sobre las razones subyacentes de este hábito. En línea con este grupo de comportamientos, la hipótesis de que además de la asociación directa con los factores de riesgo CV, y la aterosclerosis que merece más investigación, el estar en el grupo SBF podría servir como un marcador para una dieta general o estilo de vida poco saludable, que a su vez se asocia con el desarrollo y la progresión de aterosclerosis.”

Como resumen de las diferencias dietéticas existentes entre los grupos, algo que puede influir en el resultado, estos son los porcentajes de personas de cada grupo que siguen patrones de dieta mediterránea (considerada más saludable), dieta occidental y “dieta de negocios” (considerada menos saludable):

Como pueden observar, el grupo que se alimenta siguiendo un patrón más saludable es el que desayuna abundantemente y el que sigue un peor patrón es el que se salta el desayuno.

Por otro lado, no podemos olvidarnos de otras variables de confusión no recogidas ni analizadas en el estudio y que también podrían afectar a los resultados del estudio. Por ejemplo, es de esperar que aquellos que siguen mayoritariamente un patrón dietético “de negocios” y que no desayunan sean también quienes sufran más estrés, un factor que se asocia a más riesgo de enfermedad cardiovascular, como se concluyó en esta revisión, esta otra o esta otra. Pero no se ha medido el estrés ni se han realizado ajustes al respecto.

El resumen, las conclusiones finales de los autores son las siguientes (les animo a que busquen las diferencias con los titulares mas sensacionalistas):

“Saltarse el desayuno podría servir como un marcador de hábitos alimentarios y estilo de vida poco saludables y se asocia con la presencia de aterosclerosis no coronaria y generalizada independiente de los factores de riesgo convencionales de ECV en una muestra de personas asintomáticas de mediana edad. Nuestros hallazgos destacan la importancia del mensaje de una alimentación saludable, incluyendo un desayuno energético.”

Si me piden mi opinión, yo evaluaría la importancia de este estudio con una frase: Es un trabajo observacional y, aunque tiene su interés, sus conclusiones son muy limitadas, sobre todo debido a su naturaleza y diseño y la posible influencia de múltiples variables de confusión. Y mucho menos categóricas de lo que transmiten los titulares, en los que la causalidad se da por demostrada.

Por otro lado, personalmente creo que Valentin Fuster, director de la revista donde se ha publicado el estudio y miembro del grupo que ha realizado la investigación, ha difundido conclusiones que van más allá de lo científicamente riguroso y del alcance de su estudio. Sus declaraciones a algunos medios, afirmando que “El que no desayuna termina comiendo más a lo largo del día y de una forma irregular” y asignando efectos protectores al desayuno simplemente contradicen los resultados de ensayos controlados en los que se ha analizado la cuestión (con resultados nada concluyentes), como estos:

Tampoco se ha llegado a esas conclusiones en las últimas revisiones sistemáticas realizadas sobre el tema:

Algo que ya he explicado en anteriores posts:

Y para finalizar, creo que se merece una atención especial el artículo publicado en El Mundo, el que luce el titular más sensacionalista y que he citado en primer lugar al principio del post: Saltarte el desayuno puede ser tan dañino como fumar.

saltarse_desayuno

La autora ha publicado otros similares (algunos prácticamente iguales) en otros medios (1, 2), así que parece que el enfoque no es nuevo ni una excepción. Pues bien, lo cierto es que este artículo en un buen ejemplo de desinformación irresponsable, aunque incluya menciones a tres estudios, que interpreta de forma realmente sesgada, como vamos a ver a continuación.

El primer estudio al que hace referencia (incluyendo expresiones tales como “pruebas irrefutables“) es el que protagoniza el post, por lo que creo que no son necesarios más comentarios. Y la comparación entre saltarse el desayuno y fumar es simplemente absurda. El segundo estudio que cita trata sobre el rendimiento escolar y el desayuno, pero como no lo identifica suficientemente no puedo saber con seguridad cuál es. De cualquier forma, en este post anterior recopilé más información y estudios sobre el tema, con conclusiones bastante menos categóricas y claras que las del artículo de El Mundo. Y para terminar, el tercer estudio, el de la Universidad de Tel Aviv que se menciona como excusa para recomendar un desayuno abundante e incluso con galletas o pastel, posiblemente sea este de Daniela Jakubowicz. Un trabajo de que ya hablé en este post anterior (al final, con vídeo de la autora incluido), lleno de conflictos de intereses y correcciones.

Lo dicho, un desastre informativo.

En definitiva, con la evidencia más actual lo único que podemos decir es que si le apetece desayunar, lo ideal es que lo haga con comida saludable y disfrutando. Y si no le apetece, tampoco tiene que sentirse culpable, ya que a día de hoy no hay pruebas sólidas de que vaya a obtener ventajas para su salud por obligarse a hacerlo.

Y una cosa más: todavía no me explico cómo un estudio como éste ha logrado tanta relevancia mediática. O quizás sí, pero no quiero entenderlo…

Actualización:

saltarse_desayuno2

Tampoco es que éste sea muy afortunado, pero menos menos es nada…

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