Dieta cetogénica

Se han realizado diversos estudios basados en la dieta cetogénica, principalmente implementada para una rápida pérdida de peso. Comparándola con una dieta no cetogénica, es decir, con un consumo moderado o alto de carbohidratos, la dieta cetogénica facilitó la reducción del hambre y la ingesta de alimentos en general, al mismo tiempo que proporcionaba una mayor capacidad de saciedad debido a su alto consumo de proteínas y grasas, permitiendo una pérdida de peso superior.

Otras investigaciones mostraron como la dieta cetogénica es capaz de mejorar el perfil lipídico de las personas, reduciendo los niveles de triglicéridos y de colesterol total, al mismo tiempo que los niveles de colesterol “bueno” HDL incrementaron. Sin embargo, los niveles de colesterol “malo” LDL no fueron reducidos y en algunos casos se vio su incremento.

El proceso de la cetogénesis también está vinculado a un mayor poder neuroprotector. Hay evidencia que este tipo de dieta fue utilizado a principios del siglo 20 para tratar de reducir la sintomatología en pacientes epilépticos. Hoy día, se están realizando estudios para lograr entender esta relación que podría ser útil en el tratamiento de pacientes con la enfermedad de Alzheimer.

También se ha visto una relación con respecto a la estabilización del estado de ánimo en pacientes con trastorno bipolar. Expertos indican que esto puede ser posible debido a los cambios extracelulares observados durante la cetogénesis, específicamente en la disminución de las concentraciones de sodio intracelular, característica común de los fármacos estabilizadores del estado de ánimo.

Finalmente, otras investigaciones demostraron que una dieta basada en la cetogénesis con un consumo bajo de carbohidratos podría ayudar al manejo de la Diabetes mellitus tipo 2, mejorando el control glicémico y logrando la reducción o eliminación de la medicación tomada.

Como todo régimen alimenticio actual, la dieta cetogénica también tiene ciertas desventajas las cuales hay que mencionar. Principalmente, una de las mayores desventajas es que el escaso consumo de frutas, vegetales, cereales y legumbres produce una falta de vitaminas, minerales y fibra vegetal necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro organismo, especialmente en el sistema digestivo, ocasionando casos de estreñimiento.

La gran producción de cuerpos cetónicos usualmente produce mal aliento caracterizado por un olor a manzana verde. Cansancio, fatiga y descenso en la capacidad de atención han sido evidenciados en personas sometidas a esta dieta.

Un aspecto muy importante que hay que señalar es el hecho que debido a la imposibilidad de consumir comidas populares y existentes en la vida cotidiana como pan, cereales, legumbres, frutas o vegetales, la capacidad para mantenerse estrictamente dentro de los límites de la dieta es difícil.

Expertos no recomiendan la dieta cetogénica para personas con problemas hepáticos, cardíacos o algún tipo de enfermedad grave como el cáncer por lo difícil y agotadora que puede ser.

Es importante señalar como comentario final que la dieta cetogénica, al tener abundantes ventajas pero también desventajas, amerita mucha atención por parte del que la vaya a implementar en su estilo de vida cotidiano. Es necesario aconsejarse con un médico o experto en nutrición antes de poner en práctica esta dieta para así evitar pasar un momento desagradable.

Se han realizado diversos estudios basados en la dieta cetogénica, principalmente implementada para una rápida pérdida de peso. Comparándola con una dieta no cetogénica, es decir, con un consumo moderado o alto de carbohidratos, la dieta cetogénica facilitó la reducción del hambre y la ingesta de alimentos en general, al mismo tiempo que proporcionaba una mayor capacidad de saciedad debido a su alto consumo de proteínas y grasas, permitiendo una pérdida de peso superior.

Otras investigaciones mostraron como la dieta cetogénica es capaz de mejorar el perfil lipídico de las personas, reduciendo los niveles de triglicéridos y de colesterol total, al mismo tiempo que los niveles de colesterol “bueno” HDL incrementaron. Sin embargo, los niveles de colesterol “malo” LDL no fueron reducidos y en algunos casos se vio su incremento.

El proceso de la cetogénesis también está vinculado a un mayor poder neuroprotector. Hay evidencia que este tipo de dieta fue utilizado a principios del siglo 20 para tratar de reducir la sintomatología en pacientes epilépticos. Hoy día, se están realizando estudios para lograr entender esta relación que podría ser útil en el tratamiento de pacientes con la enfermedad de Alzheimer.

También se ha visto una relación con respecto a la estabilización del estado de ánimo en pacientes con trastorno bipolar. Expertos indican que esto puede ser posible debido a los cambios extracelulares observados durante la cetogénesis, específicamente en la disminución de las concentraciones de sodio intracelular, característica común de los fármacos estabilizadores del estado de ánimo.

Finalmente, otras investigaciones demostraron que una dieta basada en la cetogénesis con un consumo bajo de carbohidratos podría ayudar al manejo de la Diabetes mellitus tipo 2, mejorando el control glicémico y logrando la reducción o eliminación de la medicación tomada.

Como todo régimen alimenticio actual, la dieta cetogénica también tiene ciertas desventajas las cuales hay que mencionar. Principalmente, una de las mayores desventajas es que el escaso consumo de frutas, vegetales, cereales y legumbres produce una falta de vitaminas, minerales y fibra vegetal necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro organismo, especialmente en el sistema digestivo, ocasionando casos de estreñimiento.

La gran producción de cuerpos cetónicos usualmente produce mal aliento caracterizado por un olor a manzana verde. Cansancio, fatiga y descenso en la capacidad de atención han sido evidenciados en personas sometidas a esta dieta.

Un aspecto muy importante que hay que señalar es el hecho que debido a la imposibilidad de consumir comidas populares y existentes en la vida cotidiana como pan, cereales, legumbres, frutas o vegetales, la capacidad para mantenerse estrictamente dentro de los límites de la dieta es difícil.

Expertos no recomiendan la dieta cetogénica para personas con problemas hepáticos, cardíacos o algún tipo de enfermedad grave como el cáncer por lo difícil y agotadora que puede ser.

Es importante señalar como comentario final que la dieta cetogénica, al tener abundantes ventajas pero también desventajas, amerita mucha atención por parte del que la vaya a implementar en su estilo de vida cotidiano. Es necesario aconsejarse con un médico o experto en nutrición antes de poner en práctica esta dieta para así evitar pasar un momento desagradable.

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